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Datos geográficos Pedanía murciana situada a unos 8 kms de la capital en el sector Noreste de la huerta de Murcia, que cuenta con una superficie aproximada de 4,239 km2, formada por sedimentos arcillosos arrastrados y depositados por el río Segura desde la Era Cuaternaria y que se han visto continuamente rejuvenecidos debido a las innumerables riadas que a lo largo de los siglos ha sufrido este territorio. Sus límites quedan enmarcados al Norte por las pedanías de Cobatillas y el Esparragal; al Este por El Raal y Alquerías; al Oeste por Llano de Brujas; y al Sur, con la anterior pedanía y con Los Ramos. Actualmente depende administrativamente de la ciudad de Murcia. |
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Climatología Murcia, a 43 metros sobre el nivel del mar y a menos de 3 metros del nivel freático, es una de las zonas peninsulares más áridas. El máximo valor pluviométrico tiene lugar en otoño seguido de primavera. El resto del año está marcado por una absoluta aridez con lluvias muy débiles en agosto e inapreciables en julio. La precipitación media anual es de 289 m.m. Pese a los 25ºC de media en el estación de verano y los cálidos inviernos entre 11ºC y 13ºC (con una media anual de 17,7ºC) y las más de 3.000 horas de sol, los valores de humedad relativa contenida en el aire son relativamente altos. La media anual alcanza el 57%, superándose el 65% durante las estaciones de otoño e invierno. A este valor habría que sumar los 12,2ºC de diferencia entre las temperaturas medias de las máximas y mínimas, configurando así los valores de las inversiones térmicas. |
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Habitantes: 1.900 / Altitud: 42 mts. / Gentilicio: Santacruceños |
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Durante los s. XIV y XV se fueron sucediendo diferentes adjudicatarios sobre esta heredad, viéndose aumentada la actividad colonizadora y el proceso de desecación de los almarjales.
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No existe constancia del momento en el que se adoptó el nuevo y actual nombre de “Santa Cruz”, si bien a finales del s. XVI aparecen en diversos documentos referencias a la heredad de Santa Cruz como propiedad de D. Rodrigo Vázquez , “señor de Santa Cruz de la Ribera y Canalizo”. Este enclave gozó desde época de los Reyes Católicos de una organización jurídica diferente a la de otros caseríos o lugares de huerta o de campo, por cuanto era catalogada, como señala Abelardo Merino, “de extraña jurisdicción, por ser de señorío constituido con poder suficiente para ejercerla”, al igual que “la Alberca, la Buznegra y Espinardo”.
A principios del s. XVII, según el mencionado historiador Francisco Arnaldos, la heredad de Santa Cruz, cuyo dueño seguía siendo D. Rodrigo Vázquez, estaba limitada por el río Segura y las tierras de Damián Garrigós, Alfonso Jaymes, Francisco Casquer, Juan Tacón, D. Luis Galtero y D. Lorenzo Riquelme. En el año 1.604 fallece el citado propietario y la heredad, valorada en 12.925 reales , pasó a formar parte del mayorazgo concedido como dote a su hija Francisca, casada con D. Luis Alemán de Balibrea. Los nuevos propietarios solicitaron al rey Felipe III la denominación de villa para la jurisdicción de Santa Cruz. Este mayorazgo se mantuvo en manos de la familia Vázquez Alemán de Balibrea durante muchos años (su escudo familiar de señores de Santa Cruz de la Ribera y Canalizo se podía contemplar hasta hace poco en un viejo caserón situado junto a la Ermita Vieja, tal como refiere el cronista D. Manuel Herrero Carcelén). A lo largo de esta centuria y debido a las innumerables inundaciones se realizaron diversas obras o “trenques” en las curvas del río para reforzarlas y evitar su rotura. Concretamente, a finales del citado siglo XVII, D. Payo Afán de Rivera dirigió una serie de obras destinadas a tal menester en el límite entre Santa Cruz y El Raal, por lo que el lugar es conocido tradicionalmente como “trenque de D. Payo”.
A partir del año 1.785, con motivo de la nueva división territorial de España realizada por el Conde de Floridablanca, Santa Cruz pasa a ser considerada villa de señorío secular con alcalde ordinario. En ésta época se inició la construcción del edificio conocido como “la fábrica del Catalán”, considerado por el Instituto del Patrimonio Histórico de Murcia como un ejemplo de construcción industrial de estilo neobarroco.
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La pedanía ha tenido un enorme crecimiento poblacional a partir de la primera década de la actual centuria. Concretamente, de los 251 habitantes registrados en el censo de 1.920 se pasa a los 938 inscritos en 1.930. La importancia de la pedanía aumentará paralelamente al aumento poblacional, tanto desde el punto de vista administrativo como en lo eclesiástico. Prueba de ello fue la construcción a partir de 1.943 de su iglesia parroquial, culminada en el año 1.952. Dicho crecimiento se mantendrá en los años posteriores hasta alcanzar los 2.166 habitantes inscritos en el padrón municipal de 1.996, población que se distribuye entre los núcleos de Santa Cruz, San José Obrero y la huerta circundante.
El sector agrícola es el mas importante, siendo los cultivos de regadío, naranjo y limonero los que predominan habiendo descendido el cultivo tradicional de maíz, que ha sido sustituido por el cultivo de hortalizas (acelga, pepino, coliflor, col y repollo). A continuación le siguen en importancia la industria y los servicios. El transporte y exportación de frutas representa una actividad importante, habiéndose instalado algunos establecimientos industriales destinados a la madera, materiales para la construcción, tallares de reparación de maquinaria y chacinería.
* ( Informacion obtenida de la web del Ayuntamiento de Murcia. )
* ( GRIS MARTINEZ, J. (2002), <Los Auroros de Santa Cruz>, Edita la Hermandad de "Nuestra Señora del Rosario" de Santa Cruz (Murcia), 1ª Edición )
La
Ermita Vieja de Santa Cruz se encuentra registrada con el número
30.503 del inventario de patrimonio arquitectónico de interés
histórico artístico del Ministerio de Cultura elaborado en
1979. Define el estilo de la ermita de carácter popular-barroco.
En sentido longitudinal (planta basilical) presenta una nave central más
alta que las laterales. Al exterior emerge la estructura interna de la
misma, rematada por una espadaña muy posterior. La fachada principal
se organiza en tres huecos sobre paramento revocado: el de acceso, es adintelado;
a los lados, dos óvalos; y uno superior, de medio punto un poco
abocinado. Una moldura remata la línea de fachada. Asimismo, la
fachada cuenta también con un curioso remate poligonal. La cubierta
es a doble y una sola vertiente con teja de medio cañón.
Tiene en la parte posterior unos volúmenes o exedras interesantes.
Las seis columnas* que soportan la bóveda central de la ermita
comunican con las bóvedas laterales mediante dos pares de arcos
rebajados. Las columnas son las únicas piezas de piedra natural
existentes en la ermita, transmite al interior del templo un carácter
propio. Según el criterio de especialistas en historia del arte las
columnas en atención a su grosor tuvieron que pertenecer, en su origen,
a un edificio de mayor envergadura. Las columnas están situadas en dos
hileras de tres cada una, de estilo toscano, con fuste liso y éntasis formando botella. La base
está formada por un paralepípedo liso de 20x60x60 cm, el
fuste tiene 50 cm de diámetro, 157 cm de perímetro en su
parte más ancha y 200 cm de alto; y el capital compuesto por un
collarín en forma de junquillo, un equino y un ábaco, todo
de unos 25 cm de altura y 55 de anchura. El
material empleado es una roca sedimentaria tipo arenisca calcárea
oolítica, por su similitud cromática granométrica
y compositiva, parece ser una roca extraída en las canteras de Mayayo,
cerca de Torre Gil. Morfológicamente y por las proporciones de 2x8
módulos, hace pensar en la posibilidad de que sean columnas
tardo-romanas reutilizadas, este particular no deja de ser una
hipótesis y tendría que ser mejor documentado, pero no tendría nada de
particular pensando en la proximidad de yacimientos catalogados.
* ( datos obtenidos del informe de restauración de las columnas realizado por Antonio García Rico )
La
construcción de la Ermita Vieja, según señala Francisco Arnaldos Martínez puede datar del
siglo XVI en base a la
existencia
de columnas de estilo toscano. El conocido pago de Benizá en el
que ya existía en la edad media una mezquita, pasa a denominarse
Santa Cruz de la Ribera y Canalizo, cuyo dueño Rodrigo Vázquez
Alemán-Balibrea, en los primeros meses de 1602, solicita del obispo
el permiso para que en su ermita pueda celebrar misa el párroco
de Alquerías, al menos, durante el tiempo de la seda, justificando
su petición en el hecho de que "por el discurso del año y
principalmente en el tiempo de la labrança de la seda se recoxe
mucha gente los domingos y fiestas de guardar y que si les dixiesen misa
vendría más".
Durante los primeros días de la pasada contienda civil de los años treinta tiene lugar en su entorno próximo un hecho realmente luctuoso: un grupo incontrolado de milicianos quema todas las imágenes existentes (un Cristo crucificado para los rosarios adquirido en 1826 por la Hermandad del Rosario en 70 reales de vellón, la Virgen de los Dolores, San Juan, los retablos, etc.). Sólo se salva una imagen de la Virgen del Rosario, comprada por la hermandad del Rosario en 1826, y que desde la construcción de la iglesia parroquial, en 1954, se encuentra allí depositada. En ese desgraciado momento la ermita es convertida en un improvisado almacén de abono.
La
Ermita Vieja debido a su emplazamiento, falta de solidez del suelo y humedad
dominante se encuentra, a principios de la años noventa, en muy
mal estado de conservación. El nivel del suelo se encuentra por
encima del pavimento unos 40 centímetros. El edificio queda en la
actualidad a un nivel inferior al de los bancales inmediatos y de la carretera
que enlaza con la vecina población de Alquerías, circunstancia
ésta que le transfiere un gran aporte de humedad cuando se riega
el huerto próximo o llueve con intensidad. Esto junto al deterioro
de los elementos constructivos y al poco escrúpulo observado en
distintas reparaciones efectuadas con anterioridad, afecta tanto a su solidez
como a su estética.
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Autor: Anónimo
Datación:
La cronología del conjunto data del siglo XVIII, en un claro estilo de pleno barroco y por un autor anónimo pero al tanto de novedades artísticas. Al igual cabe afirmar que se hizo sobre otras decoraciones pictóricas anteriores subyacentes, como lo demuestran varios estratos aparecidos, difíciles de precisar en cuanto a época y autoría por el reducido tamaño de los restos descubiertos que, en algunas zonas, evidencian hasta tres capas de pintura.
Técnica:
En cuanto a la técnica se trata en ambos casos de pintura mural "al seco", esta es realizada sobre un enlucido ya seco, a diferencia de la pintura "al fresco" que se aplica sobre un enlucido húmedo. Los pigmentos utilizados son tierras coloreadas y la textura de las superficies pictóricas es media-gruesa en el muro del presbiterio incluyendo polvo de mármol en su mortero y fina en el camarín. El tipo de pintura es soluble al agua, por lo cual se trata seguramente de temples.
Dimensiones:
Presbiterio: Fragmentos visibles de los ángeles 88x78 cm. lado izquierdo y 1,12 x 58 cm. lado derecho.
Camarín: Base octogonal de 2,58 x 2,60 cm.
(las pinturas fueron de dimensiones superiores a las que actualmente vemos conservadas)
Iconografía:
Presbiterio: Dos ángeles portando insignias de la Pasión sobre un retablo fingido con perspectivas arquitectónicas de columnatas jónicas con sus entablamentos.
Camarín: Haces florales enmarcados en molduras fingidas en los paños laterales y atributos pasionarios en la cúpula.
El tema representado es de mayor complejidad de lo que puede sugerirnos la primera contemplación de las pinturas. Una escenografía que transforma la sencilla cabecera de la Ermita en un ábside con deambulatorio lleno de alegorías. La utilización de columnas como motivo principal y su sucesión en número de siete en cada una de las hileras, simbolizan el acceso a lo Divino y la inmanente presencia del Espíritu Santo. Recordemos que las "siete columnas" es una imagen común durante el barroco para representar al Espíritu Santo y concretamente sus siete Virtudes o Dones. En este caso los ángeles, que por su situación custodian el acceso al camarín, posiblemente no porten elementos pasionales sino que aludan a la purificación y ascenso de las almas del Purgatorio gracias a la oración. La escalera es elemento de unión entre lo Terrenal y lo Sagrado; tal y como apareció en el Sueño de Jacob. El uso de grandes escenografías arquitectónicas corresponde más al barroco tardío italiano que al autóctono.
Comentarios:
En 1992 al efectuar unas obras de saneamiento del presbiterio, salen a la luz diversas pinturas situadas a distinto nivel, superpuestas unas sobre otras en sucesivas capas de yeso. Estas composiciones según estilo y técnicas tienen un marcado carácter popular y un gusto barroco, lo que sugiere que pueden estar datados a caballo de los siglos XVIII-XIX.
En 1993 se acuerda la restauración de las pinturas del presbiterio y camarín por Victoria Santiago Godós, licenciada en Bellas Artes, en la especialidad de restauración de pintura.
Se aprecian al menos dos niveles de pintura inferiores al visible. Esto se observa fácilmente en las pérdidas de mortero de las partes bajas de ambas pinturas, que las dejan visibles.
* ( datos obtenidos del informe de restauración de las pinturas realizada por Victoria Santiago Godós, licenciada en Bellas Artes, especialista en restauración de pintura ) .
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Un edificio emblemático del Patrimonio Cultural de la Región de Murcia, conocido también como “la fábrica del Catalán”, considerado por el Instituto del Patrimonio Histórico de Murcia como un ejemplo de construcción industrial de estilo neobarroco, levantada a finales del siglo XVIII.
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Construida entre 1940 y 1958, es el edificio mas alto de la pedanía. Conserva en su interior una bella talla de la Virgen del Rosario del siglo XIX murciano.
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La realización de la talla esta fechada en 1826 y su creación esta íntimamente ligada a la "Hermandad de Auroros de Ntra. Señora del Rosario de Sana Cruz" adscrita al convento de Santo Domingo de Murcia. De hecho en el libro de cuentas de la hermandad se cita que en mayo de 1826 “se construyó la imagen… y se colocó en la Ermita”, siendo su importe 30 pesos sencillos o 26 duros y medio que equivalían a 450 reales, con 360 reales más que valían las coronas de la Virgen y el Niño".
La
efigie de la Virgen del Rosario que desde entonces centralizaría los
actos y ritos religiosos promovidos por la Hermandad, ha tenido la
fortuna de conservarse hasta hoy y responde a la iconografía habitual
para las representaciones de esta advocación mariana. Pese a lo avanzado
de su fecha de ejecución depende de las tipologías barrocas
presentes en otras efigies del siglo XVIII, pues está en relación tanto
con algunas imágenes napolitanas llegadas entonces a Murcia como con las
diversas hechas por Francisco Salzillo, su taller y discípulos o
seguidores en la misma centuria y aún después.
Precisamente podría
atribuirse por el año de realización y algunos rasgos artísticos a uno
de tales continuadores de la estética salzillesca, que en el caso de
esta imagen sólo es un recuerdo parcial.
La figura mariana
resulta en general más sólida, sumaria y menos grácil que lo puramente
salzillesco, línea esta a la que se acerca más la del Niño y hasta la
nube tratada en roleos concéntricos del todo frontales parece muy
peculiar y próxima a las de algunas obras de este seguidor. La
iconografía es común al representar a la Virgen con Jesús Niño sobre
nubes, portando aquella triunfante un estandarte mariano y ambos sendos
rosarios que trascienden a indudables instrumentos de oración al radicar
en sus manos.
Por diversas circunstancias históricas la talla ha sufrido dos restauraciones, una acaeció tras la guerra civil por un tal Manuel Hurtado, “escultor de Alquerías”, para remediar los daños sufridos por la humedad y los riegos cuando estuvo enterrada, y otra mas reciente ha sido efectuada por el imaginero de los Ramos José Hernández Navarro.
En cualquier caso es una obra importante pues a su interés artístico añade el de testimonio de la devoción de una colectividad huertana, que sigue viva en la actualidad emprendiendo junto a sus ritos piadosos y folcloristas tareas loables de recuperación del patrimonio legado por sus antepasados.
* ( "La Virgen del Rosario de Santa Cruz: Consideraciones histórico-artísticas". José Carlos Agüera Ros (1993). Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Murcia ).
Como restos de su pasado agrícola y rural aun quedan zonas de huerta dedicadas aun a la agricultura, mas en concreto a el cultivo de hortalizas , naranjos y limoneros, creando paisajes naturales de gran belleza. Debido a la especulación urbanística, al crecimiento de la cercana ciudad de Murcia, a la falta de criterio urbanístico racional que busque conservar en la medida de lo posible este bien, perdida de rentabilidad de los cultivos y la falta de protección de estos parajes naturales, esta huerta que dio un sentido de identidad y marco la forma de vida de muchas poblaciones murcianas esta en vías de desaparecer a corto plazo.
También son dignas de visitar las edificaciones rurales de carácter popular que aun quedan por el pueblo, la mayoría de ellas construidas a principios del siglo XX y que reflejan el tipo de arquitectura de esta zona.

- Fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo de la Expiración, en la primera quincena de Septiembre.
- Virgen del Rosario, Encuentro de auroros. En el mes de Octubre.
- Fiesta de la Candelaria. 1ª quincena de Febrero.
- Jueves Santo. Donde sale la Cofradía de Semana Santa con el Cristo de la Expiración en procesión por las calles del pueblo.
- Romería de la Virgen de la Torre. 1ª quincena de Septiembre.
La pedanía cuenta con las siguientes instalaciones publicas que dan servicio a sus habitantes:
- Alcaldía.
- Centro de la tercera edad.
- Centro de la mujer.
- Dos Centros medicos (Uno publico y otro privado).
- Colegio publico de primaría "Cristo de la Expiración".
- Una iglesia y una ermita dedicados al culto cristiano católico.
- Instalaciones deportivas ( pistas de tenis, baloncesto y un campo de fútbol ).
Entre las asociaciones encontramos:
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Libros y documentos que hablan sobre esta pedanía murciana:
GRIS MARTÍNEZ, J., (2002). "Los Auroros de Santa Cruz". Edita la Hermandad de "Nuestra Señora del Rosario" de Santa Cruz (Murcia), 1ª Edición.
He aquí una pequeña recopilación de imágenes de Santa Cruz:
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